Reflexionando
A veces habría que preguntarnos a
quién o qué le estoy siendo leal.
Filosofaba sobre el ser auténtico
y Póker me devolvió una mirada sobre la traición y el trabajo en equipo.
Muchas veces para llevar a cabo algo necesitamos de otros o aunque no sea para una tarea común, necesitamos una red de apoyo. Poder contar con quienes nos ayuden y apoyen a veces puede generar una omisión o traición de lo propio, un poco siguiendo la idea que veníamos planteado en un posteo anterior. Estar pensando en el bien del grupo hace que olvidemos o que dejemos de lado lo que nosotros verdaderamente queremos.
Aquí me vine la palabra
sacrificio, empezar a ver lo que debemos resignar, olvidar o evitar por el
priorizar “el buen funcionamiento grupal”. Parece una encrucijada en la que
siempre alguien sale traicionado. Porque si lo pensamos por el camino inverso
también puedo, por seguir lo propio, caer en traicionar al equipo.
El esquema quedaría “si soy fiel
a mí los traiciono”, los defraudo, rompo sus expectativas, con lo cual me
arriesgo a no gustarles o a que no me quieran. Me arriesgo a dejar de
pertenecer a ese equipo.
Recordemos que en los
grupos/equipos cada uno cumple un rol específico y se dan ciertas dinámicas que
generan que la situación vaya adquiriendo cierta identidad o forma, y si
una de las piezas se mueve diferente se corrompe toda la dinámica establecida.
Visto así parece un conflicto de
intereses donde somos presas funcionales a un propósito para que puedan
cumplirse esas formas de funcionamiento. Para que pueda surgir ese trabajo en
equipo, esa cooperación, para poder cumplir con objetivos comunes (esto es lo
principal cuando establecemos una alianza o comenzamos una sociedad, la
cocreación de algo común a las partes), cada uno tiene un rol que cumplir. En
el momento en que dejamos de regir nuestros comportamientos acordes a lo que
demanda el rol, dejamos de servirle a ese sistema. Dejamos de alimentar esa dinámica provocando
un cambio en el rumbo de ese funcionamiento. Es así que me pregunto si es
posible vincularnos desde otro lugar, donde pueda ver al otro real y no solo lo
que quiero lograr con ese otro. Donde pueda permitir la movilidad de las
dinámicas sin desaparecerlo de la escena, es decir dejar de lado el rol para
vincularme con la totalidad del sujeto.
Las relaciones están atravesadas
por lógicas mercantilistas, porque históricamente eran así pensadas. No sé si
se puede escapar totalmente de ello, además de que somos individuos con
intereses, y necesariamente volcamos nuestros deseos sobre el otro. Pero no da
esto un rasgo utilitario para con los otros? Y a veces por mantener esa
utilidad del sistema, que a su vez sacia alguna parte de lo que necesitamos o queremos,
pero que también puede generar una anulación de nuevos deseos o intereses
individuales. He aquí el problema entre lo auténtico y la pertenencia, entre lo
estático de un rol y la flexibilidad de la identidad.
A veces no nos animamos a mostrar
más porque implica que cambie la imagen que tiene el otro de mí (me arriesgo a
no cumplir su expectativa, o a ya no
contribuir a un interés común y por ende a estar solo).
Podríamos vincularnos más allá de
los roles?? Los roles sociales nos marcan pautas de lo esperable, mientras que
la autenticidad es la libertad de elegir a cada momento lo que implica abrirme
al cambio continuo.
Puedo amar a la persona más allá
del rol que quiero que ocupe en mi vida? Me puedo amar a mí cuando no cumplo mis
expectativas? Estoy abierto a ver mis diferentes versiones? O mi identidad
quedo aferrada un determinado rol y no me permito modificación alguna? Puedo
abrirme a diferentes maneras y formas de explorar un determinado rol??
En cuanto al tema de la
honestidad no sólo tiene que ver con “el o los otros”, también implica un verse
a uno mismo sin taparse, y después llegar a un nivel de auto aceptación radical
como para permitir que el otro vea hasta lo que me avergüenza de mí (esta idea
la escuché del maestro de kabbalah Mario Sabán). Siempre un doble diálogo en
continuo ajuste. Puedo percibir al otro como otro más allá del rol?? Es posible ampliar la mirada hasta llegar a percibir la dimensión del Self en términos de Jung.
Temas complejos que ya no se
pueden generalizar en búsqueda de un referente de seguridad. Para poner un
ejemplo concreto de a lo que quiero llegar: en la película La Chica Danesa, la pareja principal, rompe el
sistema o la dinámica porque pasan de ser pareja (matrimonio) a amigas si se quiere. La
forma en que se vinculaban no puede sostenerse, sin embargo el amor se
mantiene, la honestidad y el respeto prima entre ellos. Siempre que pienso en esa película me quedo con la
idea de que esa es la demostración de amor más grande, una conexión que puede cambiar de forma pero no desaparece, se aman otras partes, se permite de hecho "aparecer" algo nuevo.
Será posible o solo utopía??
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