Los nodos del karma nos proponen ésta temporada de eclipses en los signos de Aries – Libra, eje que rige la temática de relaciones. Esto me impulsó a analizar en todas esas veces en las que al pensar en vínculo, y en lo que es mejor para ambas personas, se elimina la dimensión individual. Suele suceder que al pensar en cuidar al otro, el priorizarlo se vuelve posponerse o dejar de escuchar lo que uno quiere o necesita. Somos sociales eso es verdad, pero a veces quizás, requerimos ser un tanto egoístas.
Hasta dónde es sano pensar más en otro? Con esta posición astrológica creo que es un buen momento para replantearnos el modo en que nos posicionamos dentro de un vínculo. O también lo que demandamos del mismo.
Aclaro que no es un post sobre astro, es más bien un compartir mi experiencia personal. Hace más o menos un año atrás había empezado a escribir mis pensamientos sobre este tema, sueltos así sin estructura, y hoy como el cielo me da pase libre por lo que te los comparto. Espero me cuentes también cómo vivís vos estás tensiones entre el YO y el OTRO.
Hoy creo que entendí que no necesariamente un vínculo se sostiene de “acuerdos y negociaciones” como suele proponer la cualidad libriana, a veces lo sano no es poner el foco en el otro sino pensar en mí y mis intereses puramente personales. Quizás de eso se trate ser fiel a uno mismo, de la dimensión de lo “no negociable”, esa que debemos tener muy clara a la hora de implicarnos con los otros. Hacerle espacio a esas partes es conocerse, y si siempre estamos solamente pensando en el vínculo (en cómo le va a caer al otro, cómo le va a modificar o molestar), no vamos a poder dar lugar a explorar esas partes desconocidas hasta para nosotros mismos.
Pensarlo de este modo me ayuda a
entender el egoísmo sano del otro. El hecho de que vaya por su deseo no significa
que me traiciona, o que me deja o me abandone, sino que tiene un camino por
recorrer, un destino que descubrir. No tenemos que pensar igual y no siempre
nuestros caminos tienen que coincidir. (Esta aclaración solamente podrían
entenderla personas que suelan relacionar en ese tono de “a todo o nada”, si ya
de por sí sos más libre en tus relaciones posiblemente tu experiencia sea
bastante diferente).
No tenemos que siempre priorizar el vínculo si traiciona la fidelidad a uno mismo. Pero esto no significa un huir cuando hay un desajuste ni un imponerse por sobre lo que trae la otra persona.
Siempre debemos tener cuidado y respeto por el otro, permitiendo también darle espacio al desencuentro, y que los desacuerdos formen al vínculo, que existan en él. Esta propuesta derrocaría mi actual forma de relacionarme desde un lugar idealizado y simbiótico, con exigencias de un determinado modo de comportamiento por parte del otro (egoísmo mal colocado). Y además teniendo en cuenta que el vínculo nunca debería aplastar mi individualidad (mis deseos).
Aquí me parece importante la idea de encontrar un fluir en eso, un doble
equilibrio, equilibrio conmigo y puesta en juego con el otro. Cuanto mejor
este yo más tengo para poner con el otro, y lo que pongo con el otro no debería
ir nunca contra mí.
Visibilizar que el otro es un paquete con sus propios intereses y necesidades, y que por momentos no va a priorizar el vínculo (o
que yo esté en su vida) y eso no debería ser tomado como que tiene algo en contra mío o que no me valora lo suficiente. No es odio, no es traición, ni desprecio, ni abandono. Es
simplemente una persona buscando su rumbo.
Entender esa dimensión individual
quizás da madurez a la forma en que algunos nos relacionamos. Nos vamos en
extremos o pienso solo en mí y no quiero complicaciones o pienso mucho en el
otro y no sé qué quiero yo realmente. ¿Por qué a veces creemos que siempre es
más valioso pensar en el otro? O pensar de a dos? No siempre hay lugar a la
negociación, no siempre hay acuerdo. Podemos sostener los desacuerdos dentro
del relacionamiento?? Será el vínculo lo suficientemente fuerte para dar lugar
a que ambos puedan desarrollarse.
Se nos propone desde el cielo entender
la individualidad en el vínculo, cuando sacrificar partes nuestras, cuánto, cuándo
priorizar lo mío por sobre la búsqueda de comodidad del otro. A veces es bueno tomarse unos momentos para esclarecer qué estamos entendiendo como amor-cariño, cómo nos gusta que nos quieran, cómo estamos entregando amor al otro. Porque podemos caer en el error de confundir amor con una exigencia narcisista “como yo soy y como yo doy, quiero que me des lo
mismo a cambio” “para que me quieras como quiero” en palabras de Arjona. ¿Puedo permitir
que aparezca otro, o sólo quiero un nosotros? Así como defiendo lo mío, le doy espacio individual al
otro cuando estoy en vínculo??
Comentarios
Publicar un comentario