Como les comentaba en entradas anteriores mi práctica y estudio del Tarot sigue cambiando, me gusta pensar que avanzando en algún punto. Cuando recién estamos acercándonos a aprender los significados de las cartas y la estructura del tarot en sí, solemos estar muy apegados a las palabras clave, o a los esquemas de lecturas pre establecidos. A medida que vamos avanzando en nuestra práctica nos vamos animando cada vez más a establecer nuestros propios esquemas, vamos dejando de lado el ir carta por carta al interpretar y pasamos a querer entenderlas como un todo, enlazándolas y complejizando de esta forma los significados “estáticos” aprendidos de cada una individualmente. La construcción del mensaje va nutriéndose tanto de lo que fuimos aprendiendo a nivel teórico como de la participación de nuestra intuición.
Algo
que escuchamos bastante cuando recién comenzamos es que el Tarot es un lenguaje Visual, hay que observar nuestras
cartas, y creo que eso es exactamente lo que motiva a tantas personas a
volverse coleccionistas. Porque empiezan a encontrar matices, o las diferentes
caras de una energía en las diferentes miradas de artistas y creadores de
mazos. Esto nos ayuda a ampliar nuestro entendimiento sobre un arcano.
Basándome
en esto, empecé a querer dedicar tiempo de trabajo con cada mazo para poder
realmente observar lo que tengo enfrente y no solamente repetir significados
que ya estaban en mi mente anulando el hecho de si eso que estoy mirando me
recuerda o no al significado que le estoy adjudicando.
Pienso
que tomarse un tiempo para observar cada mazo y darle un tiempo de trabajo para
interiorizarnos con sus particularidades es esencial en seguir avanzando en tu práctica. O al
menos volverte en una relación más íntima y personal con cada uno de tus mazos.
En
este caso te voy a compartir lo que comencé a observar en The Fountain Tarot.
En este mazo observé en sus arcanos mayores, que la figura del Diablo no se logra visualizar tan nítidamente, se sugiere una especie de monstruo en las sombras que pareciera tener a dos personas atrapadas en una clase de telar. Como si estuvieran enredadas en una gasa o viso, esas figuras se logran visualizar allí con aspecto tortuoso en sus rostros. Así que recordé que en ese mazo si bien todo es muy onírico y con efecto algo borroso en muchas de sus ilustraciones, busqué aquellas en las que podía encontrar otras figuras que aparecieran envueltas en un velo. Entre los AM (arcanos mayores) encontré La Justicia, quién nos observa de frente como en tantas otras representaciones, pero detrás de una especie de tala en este caso. Luego encontré La Papisa quién también se encuentra algo cubierta por velos, y por último el arcano XX El Juicio Final. En esta representación aparecen figuras enredadas en velos blancos, una imagen que a mí me recuerda como al nacimiento de las mariposas en ese romper la crisálida para renacer con una forma diferente. Tomé está coincidencia que el artista nos presenta en la representación visual de estos arcanos como si fuera un hilo conductor para pensar en qué unifica a estos arquetipos.
Claramente si nos centramos en la carta del Diablo podemos entenderlo como estás fuerzas a veces evidentes y otras veces difusas, que nos van envolviendo y atrapando nuestra fuerza vital encadenándonos o arrastrándonos hacia la decadencia. El hecho de que la bestia no sea algo tan fácil de ver, me parece una buena manera de representarlo, es escurridizo, como la sombra no siempre podemos darnos cuenta de cuánto estamos bajo su influencia. Aunque claro no hay que confundirlo con la luna que es una fuerza diferente, mucho más confusa, en comparación con ese arcano sí es verdad que el diablo suele ser algo más evidente. Sin embargo me gusta la forma en que lo representaron dándole un tinte más misterioso o tenebroso. Por otra parte La Justicia, podemos pensar en el vínculo entre estos arcanos ya que si pensamos que la justicia es un sistema de valores, es con ella con la que vamos a ceder o limitar la fuerza a nuestro diablo interior. Es nuestra capacidad para realizar ajustes, tomar decisiones, incluso a veces frente a nuestras tentaciones. También podríamos vincularlas desde la ley del karma, causa y efecto, a tal acción tal reacción, y así la lección sería poder sopesar toda la información que nos trae ese diablito porque en algún momento Srta Justicia nos va a cobrar factura.
En
el caso del Juicio Final, en este mazo me pareció interesante verlos vinculados
ya que este arcano nos habla de liberación, lo cual podemos tomar como el hecho
de poder enfrentar con mayor conciencia esas cadenas y pruebas que nos pone el
diablo y poder responder de manera diferente. Ese renacer, dejar de responder
de ciertas maneras, prepararnos justamente para la realización en el último
arcano el Mundo, que suele ser interpretado como nacimiento, pasaje a otra
etapa, el cierre y el comienzo de un ciclo. O ese segundo nacimiento que
relataba Jesús, ese poder integrar el mundo con una nueva conciencia habiendo
pasado por todas las fases que nos presentan las fases o pasos anteriores
viéndolo desde el viaje del héroe.
Desde
su nomenclartura incluso el Juicio y la Justicia suelen confundirse, además de
que normalmente en lo terrenal dentro de los procesos judiciales hay juicios,
con lo cual, es casi imposible que no asociemos estos conceptos.
Ahora
la Papisa se me quedaría un poco por fuera, pero si pensamos que para pasar las
pruebas del diablo y liberarnos realmente de él, debemos apelar a nuestra
sabiduría interna para obrar con juicio. Si lo pensamos así, el estudio, la
receptividad, el silencio, todos estos atributos que son dominios de este arcano
se vuelven necesarios para forjar nuestro barómetro interno, que es con lo que
asocio al arcano VIII (TDM o XI en el sistema RWS). En el mazo del tarot de
Thot su palabra clave es “El Ajuste”. Pienso que esos ajustes, cuando refieren
a actuar acorde a nuestros valores muchas veces los debemos hacer pasando por
la papisa ya que en algún punto creo que nos ayuda a encontrar nuestra voz
interior, y también porque La Papisa nos habla de la conexión espiritual lo que
para los antiguos sabios o religiones era o es una meta. Poder vivir en este
mundo material con espiritualidad, bajar el cielo a la tierra.
Entre
La Papisa y La Justicia hay otra similitud, en el RWS ambas tienen dos pilares
detrás como les comentaba en el post Como conectar con un arcano. Una podría
estar más relacionada con la inteligencia-razón, la otra con intuición, y
sabiduría. Pero necesitamos de ambas para reconocer los trucos del Diablo o
para enfrentar nuestras partes oscuras.
En
el caso del Arcano XV y el VIII en el sistema Marsella son dos de las figuras
que nos miran de frente, además del Ahorcado que es el complemento de la
Papisa, ambos pertenecientes al grado II.
En RWS no
puedo establecer dicha similitud ya que ya que en este son muchas las figuras
que están ilustradas de frente al observador, pero juguemos numerológicamente.
La Justicia en este sistema en un XI reducido un II, llegamos a La Papisa; el
Juicio Final un XX 20 es decir un 2, nuevamente hay un aspecto que podría
vincularlas intrínsecamente.
Al intentar
encontrar otras similitudes podemos ver que el XV y el XX ambos tienen alas, en
ambos aparecen ángeles, uno de la luz y el otro un ángel de la oscuridad, pero
ángeles al fin. Rompe mi teoría en este aspecto que angeles también aparecen en
La Templanza y Los Enamorados. Peeero si hago reducción numérica del arcano del
Diablo llegó al número VI Los Enamorados, además de que en este mazo la pareja
que apresa el diablo es la pareja de ese arcano. Me quedaría por fuera La
Templanza pero podemos vincularla al Arcano XV por contigüidad, y porque si
reducimos XIV 14 nos da como resultado 5, y otra vez podríamos asociar Grado V aludiendo
al par Papa-Diablo, o desde RWS en la carta del Papa podemos encontrar de nuevo
las columnas que podríamos vincular tanto con las columnas de La Justicia como
con las que encontramos en La Papisa.
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| Imagen extraída de https://tarot-bcn.es/historia-del-tarot |
Se va configurando un mapa interior en el que se va saltando de un arcano al otro, quizás esto resulte una obviedad para otros estudiosos pero para mí fue un lindo descubrimiento. Otra curiosidad que me encontré hace poco, fue que el mazo entero de Tarot está compuesto por 78 cartas, 7+8 nos daría como resultado 15-XV El Diablo. Pero siempre se agregan dos cartas más generalmente o al menos así lo hacían antiguamente los creadores de Marsella para llegar a 80 cartas lo cual en este sistema si hacemos reducción numérica descubrimos que llegamos a la carta número VIII La Justicia. Este dato súper curioso lo escuche en el canal de Tarot y Símbolos (también podes pasar por su facebook). ¿Sería por está razón que los creadores de The Fountain Tarot colocaron está similitud entre estás dos las cartas? O sería una simple coincidencia.

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