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Amor y Libertad

Me parece un buen momento para plantear esta temática dado que Venus acaba de hacer su ingreso al signo de acuario. Así que sentí que sería apropiado compartirles algo en lo que venía pensando ya hace unos días atrás.

Como buena aspirante a filósofa empecé simplemente a preguntarme sobre el modo en que veníamos relacionándonos los seres humanos, y el cambio de paradigma que estamos viviendo. A nadie le es ajeno el hecho de que se han expuesto más y más dinámicas que podríamos calificar de tóxicas en las relaciones, y que se está intentado visibilizar y cambiar ciertas actitudes para generar relaciones más sanas. Escenas de celos, control, maltratos, conductas pasivo-agresivas, chantaje emocional, relaciones codependientes, recurrir a manipulaciones o a disminuir al otro, son algunas de las formas más conocidas que encontramos en relaciones tóxicas. Pero esto no se reduce solamente al ámbito de pareja, si bien es allí donde podes notarlo de forma más evidente, o es en el formato en el que solemos aceptarlo más. Sin embargo esto también puede aparecer en amistades y vínculos familiares, u otro tipo de asociaciones por ejemplo colegas de trabajo, jefes, profesores, etc. Evidentemente el ser humano como ser social debe aprender a vincularse, es parte esencial de su propia naturaleza (y acá no me refiero solamente al vínculo de humano-humano, sino humano-cualquier ser viviente; humano-naturaleza, etc). Pero en este post voy enfocarme al vínculo entre humanos.

Acuarelas de @winsorandnewton 

link de la ilustración https://www.pinterest.com.mx/pin/212091463689043272/


Las formas de vincularidad están cambiando, ahora abría más opciones donde no prima solamente la monogamia, están los amigos con derechos, las relaciones libres, las triejas, el poliamor, entre formas que seguirán apareciendo en está exploración. Pero cuando hablo de libertad no me refiero a esto. Al menos cuando yo pienso en amor y libertad, enfatizo en el hecho de dejar al otro ser. Permitir verlo tal cual es, y eso implica dejar de lado todo tipo de manipulación o falta de respeto a su esencia. Que importante aprender a ver al otro. Despojarlo de todas las cargas de expectativas que tengamos de cómo querríamos que fuera o se comportara. Quitarle también la carga de “propiedad” al otro, todos los comportamientos que mencione a modo de ejemplificar lo tóxico recuerdan a dinámicas de poder, donde siempre aparece uno por encima de otro, la dialéctica de amo-esclavo instituida en el formato relacional de pareja. Hay lugar para dos, sí solo sí, cada uno ocupa un rol. Muchas veces entramos en estás dinámicas de forma inconsciente y aceptamos el rol que vamos a desempeñar, ahí hay una implicación inconsciente que tratar, un punto ciego en nuestra historia que nos hace volver a elegir quedarnos en ese lugar. Pero si estamos lo suficientemente lucidos, o con la ayuda pertinenete podemos movernos. Se puede elegir otra forma de vincularnos. Y al parece cósmicamente vamos hacia allá en la era de acuario. Eugenio Carutti planteó está idea, de que vamos a pasar a nuevas formas de vincularnos con el cambio de era porque el humano no parece haber comprendido hasta ahora el amor en libertad. Se puede amar y ser libre? Hay lugar para la libertad en el amor? Son algunas de las preguntas que planteó en la entrevista.

Pensandolo así muy pocas personas aprendieron a amar en libertad. Ahora quedándonos con estás dos palabras, cuando Eugenio iba hablando yo pensaba en la carta del Tarot número VI El Enamorado o Los Amantes. En la representación RWS vemos la escena de la expulsión del paraíso de Adán y Eva. Mientras que en Marsella vemos un chico en medio de dos mujeres, podríamos decir tironeado por ellas, o por diferentes partes de sí mismo su cabeza y su deseo, Se la suele llamar “la carta de las elecciones”. En cualquiera de ambas alegorías podemos ver las temáticas Amor y Libertad. En el RWS la parte del amor es obvia, ya que están estos dos personajes que eran pareja y están al desnudo así que se muestran tal cual son ante el otro. Pero también está la idea de elegir probar la manzana, o desobedecer las reglas de ese sitio. ¿Y qué es lo que esto muestra? El libre albedrío. Uno de los regalos que nos dio nuestro creador. Acá me parece interesante detenerme y tomar las palabras del maestro Albert Gozlan, quien en una de sus clases menciono una idea que me enamoró. Él decía que Dios para permitirnos existir tuvo que hacer un acto de contracción de su propia energía. Como si hubiera tenido que condensarse, comprimirse para hacernos espacio. Esta idea de “dar espacio” ya me huele a libertad. El concepto de libertad tiene que ver con tener espacio, espacio para qué para poder tener elecciones propias, para poder elegir cómo ser.

Desde esta perspectiva podemos entender como la libertad y el amor parecieran estar profundamente ligados. Para sumar una idea más a este desarrollo, Humberto Maturana, dijo una vez “amar es dejar aparecer”. Lo sé porque vi una entrevista y quede fascinada con esta idea, tanto que lo use como estado en wpp por mucho tiempo. Nuevamente “dejar aparecer” es dar ese espacio a que el otro sea otro, y nosotros podernos mantener fieles a nosotros mismos sin perder nuestra libertad por otro.

Me gusta pensar que estamos dirigiendo el timón de la consciencia humana en esta dirección.  

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