Aló almas preciosas, les spoileo que el post de hoy puede resultar un poco laaargo y denso pero la temática que parece interesante así que tenía muchas cosas para comenarles. Hablemos del Ego.
Ego una palabra un tanto engañosa… muchos la
van a asociar con ser egoíco, egocéntrico, de hecho seguramente hasta te vengan
a la mente personas que conozcas con características que asociamos justamente a
“tener ego”. Pienso que generalmente lo asociamos con ser creído, orgulloso,
ponerse en un lugar superior. Solemos decir “que ego que tiene tal…” pensemos
por ejemplo en Moria Cassan, seguramente ya entendes a qué me refiero. Lo
solemos entender como arrogancia, soberbia, inmodestia. Pero Ego no tiene
solamente que ver con ese punto de personalidades autocentradas narcisistas. Ego
tiene que ver con personalidad.
Si buscamos en google (tranquilos que esta no
va a ser únicamente mi fuente), encontraremos dos opciones para definir Ego
1. 1. Valoración
excesivo de uno mismo
2. 2. En
la teoría del Psicoanálisis de Freud, parte parcialmente consciente de la
personalidad humana que controla la motilidad y media entre los instintos del
ello, los ideales del superego y la realidad del mundo exterior.
Para los que desconocen las teorías del padre
del psicoanálisis “Ello” referiría a lo que entendemos como inconsciente.
Superego (yo le llamaría SuperYo), que sería está parte que rige y guarda
mandatos, los ideales, comportamientos que consideramos lo socialmente correcto. Para que podamos recordarlo
fácilmente sería esa vocecita interior que nos regaña cuando sentimos que
hacemos algo mal, que nos exige que seamos de determinada manera, es todo lo
que acumulamos de cuando nos educaron. A veces se puede volver muy rígido e
incluso Perls (creador de la corriente psicológica Gestlat) le llamaba a esta
instancia Perro de arriba para graficar una imagen de castigador.
El Ego podría entenderse como la consciencia de sí mismo, la observación del “yo”, la instancia psíquica a través de la cual el individuo se reconoce a sí mismo. De alguna manera, el Ego nos permite formar una identidad, una forma de vernos, reconocernos y presentarnos ante los demás, tiene que conjuntar un montón de experiencias y características que generan una “personalidad”, un determinado “carácter”.
En Gestalt lo asociábamos a un personaje como en las antiguas puestas de teatro griegas en que usaban máscaras, entendamos el ego como esas máscaras, como un traje que nos ponemos. Ahora, cuanto más nos identificamos con nuestro “personaje”, dejamos de explorar otras características que podríamos llegar a desarrollar, y ahí podríamos tomar las ideas de Jung en cuanto a qué queda en luz (de qué soy conciente) y qué queda en sombra (qué no veo de lo que hay en mí). Si consideramos que somos seres con un potencial ilimitado, el Ego sería el que filtraría solamente algunas características que me hacen (sentir, pensar y actuar) de una determinada manera.
¿Qué hay fuera del Ego? Como yo lo veo, siguiendo ideas filosóficas y
espirituales, el yo trascendental o “el no yo”, pura conciencia. Y todos los
que estamos en el camino espiritual deseamos, anhelamos llegar a ese estado
donde nos fundimos con la nada.
Y acá el tema que quiero plantear en cuanto al
Ego. En los últimos años he empezado a ver gente que suele culpar de todos sus
males a su Ego, “en todo caso la culpa es de mi Ego”. (Todos los que pasamos por procesos terapéuticos caemos un poco en esto, ya que en terapia comienzas a observarte y cuestionarte). Esto
sumado a una era sumamente “espiritual”, donde todos queremos ser maestros, mantener solamente cosas de alta vibración, buscamos tanto este tesoro del
samadhi (vivir esa fusión en el no yo) que el Ego se vuelve el propio demonio,
la piedra en el zapato y queremos sacarnos el Ego, nos peleamos con la idea de
tener que tenerlo pero olvidamos que es parte nuestra. Es aquí que veo el problema, no es cuestión de pelearnos con
el Ego hasta el punto de querer deshacernos de él, porque por algo lo tenemos. Creo
que en estos tiempo se dio está demonización del Ego, que hace que negemos
nuestra humanidad, que idealicemos y queramos alcanzar un estado que me
pregunto si es posible en este plano terrenal. No es que este mal que queramos
trabajar, conocer nuestro Ego, modificar o pulir ciertas cosas pero por qué
usarlo como depositario de todos nuestros males, por qué odiar tenerlo, por qué
querer deshacerte de él. Pensémonos como un auto, y al Ego como alguna pieza
más, no tiene por qué ser un obstáculo para trabajar nuestra espiritualidad
exactamente.
Pensar en esto me llevo a la carta de Tarot La Fuerza del RWS en la cual se muestra esta relación entre un león y una mujer, esta carta ha sido asociada al ego desde esa perspectiva de tener el control de los instintos o autodominio interior y además Waite la vinculó con el signo del zodiaco Leo. En el TDM también vemos una mujer está vez de apariencia más mundana (no tan angelical como la imagen anterior) aquí aparece esta chica encorsetada con un gran sombrero y sus manos en las fauces de su león. Se suele pensar como la parte racional y la instintiva, lo cultural y lo indómito. En este caso lo que habrían representado en la carta sería la dinámica de todas nuestras partes jugando entre ellas. No se suprimen coexisten. ¿No te hace acordar a lo que planteaba Freud, la relación entre Ello y SuperYo?
Quizás en el RWS se vea más claro, puede ser que la mujer se asocie al
Alma, en esta representación podríamos asociar el Ego únicamente con la bestia con la que
ella está relacionándose. Ahora si prestamos atención a esa relación, ella no
lo está maltratando, ella no lo está oprimiendo, ella estaría con él. Quizás
son un equipo, quizás deban trabajar juntos, quizás ambos aporten valor a sus
experiencias. Será que el alma tiene algo que aprender del Ego, así como el Ego
de las enseñanzas del alma. O será que simplemente no podríamos existir sin uno
de ellos. Es posible vivir sin Ego?? Qué piensan de esto?
Pienso importante volver a hacer énfasis en el
vínculo, cómo nos llevamos con esa parte sin querer deshacernos de ella. Sin
pretender ser un místico que está más allá, que logró llegar a la felicidad
absoluta continua en un estado de unión con el todo y
donde no tengo ni existen más los problemas. ¿Les suena este discurso? No han visto un montón
de personas predicando esto? No les suena eso un poco soberbio también. “Yo ya
no tengo Ego porque estoy más allá” no les suena esto un poco a la primera
definición de EGO como exaltación del Yo. Caemos continuamente en estas trampas de terminar con un ego y crear otro.
Por eso pienso que este tema es importante
empezar a pensarlo y a cuestionarnos nuestras prácticas y formas de trabajar
nuestra espiritualidad para que no se vuelvan tácticas de control o búsqueda de admiración. Porque esta meta de erradicar el Ego termina a veces
transformándose en la construcción de un Ego espiritual, o sino otra opción
sería odiar mi humanidad, negar mis instintos, negar mis emociones en post de
ese “ideal, de esas enseñanzas que marcan cómo debo de actuar” (esto es
delicado porque no quiero que suene a que hay que ser libre y vale todo, no
porque vivimos en sociedad). Pero apelo a un no negar, no querer arrancarte esa
parte de la experiencia porque como en el ejemplo del coche es una pieza más de
nuestra maquinaria. Sería más bien aprender a relacionarme con, aprender a
gestionar mis emociones, esos impulsos o deseos, mis pensamientos, mi
personaje.
Voy a culminar esta reflexión con otra frase
que encontré en www.gestaltgranada.es
En conclusión el Ego puede ser tu amigo y puede
impulsar tu desarrollo personal, así como enseña el Tarot en esa icónica carta
“El Ego es como una máquina que, bien engrasada
y limpia, nos permite relacionarnos con el mundo y los demás de forma
auténtica. No es cosa de destruirlo, sino de hacernos cargo responsablemente de
su funcionamiento”. Paulina Ramirez.


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